Hoy me ha dado uno de esos yuyus mensuales (más o menos 15 días después de la menstruación) en que siento que mi vida no tiene sentido y deseo abandonar la pintura. Uno de esos momentos en los que los pensamientos entran en un bucle estúpido e irracional del que parece no haber escapatoria. Siempre la hay. Yo la encuentro en la pintura.
Demasiado
Siento que el tiempo pasa demasiado deprisa. Todo es distinto. Las tiendas ya no están donde estaban ayer. Todo son nuevos escaparates, nuevos comercios y nuevos edificios. Vivimos demasiado bien. Demasiado para poder reaccionar ante la consciencia de lo que hacemos y sus repercusiones. Demasiado para darnos cuenta de que todo tiene un precio que se está cobrando a miles de kilómetros. Demasiado para percatarnos de que no nos invaden, el movimiento global es un fruto de nuestra propia cosecha.
Todo empezó con los preparativos para la exposición en Italia. El tema es que tengo que transportar cuatro obras, una de ellas un pelo grande, hasta cerca de Perugia (centro de Italia, en Umbría) y montarlas allí. Todo parece posible. Hoy en día se construyen grandes estructuras de cemento y ladrillo en un abrir y cerrar de ojos. Hay tiendas para turistas, de zapatos, de tornillos e incluso para zurdos. No será tan complicado elaborar una idea para montar y desmontar el lienzo, y realizarlo. He dado vueltas a ciegas durante tres semanas por internet, ames y contactos. Una búsqueda circular de cientos de cosas al mismo tiempo que no son tan accesibles como parece. Así empezó mi indagación a cerca de las profesiones y los profesionales. ¿Qué se entiende por profesional? ¿Soy yo una profesional? Y como se supone que debemos dudarlo todo... dudando dudando llegué al yuyu de esta tarde. Que por cierto, se ha disuelto con el acrílico blanco.
Al fin en la tienda de pinceles me regalaron unas extrañas indicaciones que me llevaron al hombre que, al fin, sacó papel y lápiz y me dibujó lo que yo necesitaba. La idea. Y hasta tiene un magnífico taller para llevarlo a cabo con los famosos machiambrados de los que tanto habla mi madre. Fantástico.
Todo va siguiendo su curso. Nos vemos en Italia! (o más allá).